Entrevista al Dr. Victoriano Peralta Prieto
“Ahora dispongo de esa calma para encontrarme conmigo mismo y dedicar mis sentidos a explorar mi segunda personalidad, que es la de escritor; no mirar el calendario ni el reloj y agradecer el tener horas para familia y amigos, leer, viajar…”. Así resume su nueva etapa el Dr. Victoriano Peralta, jubilado y homenajeado como emérito en la 54 Reunión de ALERGOSUR, celebrada recientemente en Jaén, su tierra.
Perteneciente a la primera promoción MIR en Alergología, este médico vocacional recuerda que, en sus inicios, la especialidad tenía “más arte que ciencia”, y define ALERGOSUR como “la casa común” donde los compañeros han compartido estudio y experiencias profesionales.
El Dr. Peralta es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada y especialista en Alergología y Neumología. Realizó su formación MIR en el Hospital Princesa de España y en el Hospital Doctor Sagaz, ambos de Jaén, y ha desarrollado su trayectoria en distintos centros hospitalarios de la provincia, donde ha sido jefe de Sección de Alergología del Hospital Universitario de Jaén y jefe de Servicio en la Clínica Santa Helena. También ha sido profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Jaén y miembro de comités científicos en la Sociedad Española de Alergología y en la Academia Europea de Alergología e Inmunología, además de pertenecer a ASEMEYA (Asociación de Médicos Escritores y Artistas). Es miembro de ALERGOSUR desde la fundación de la Sociedad.
¿Cómo es su día a día desde la jubilación? ¿Qué ha descubierto? ¿Echa de menos la bata?
Hay profesiones (la de médico a la cabeza) que son vocacionales y, por tanto, forman parte del ADN de los que dedicamos nuestras vidas a su ejercicio, por ello, aunque por ley de vida termine nuestra actividad laboral, nada se ha quedado en el camino y, en mi caso, nada se añora.
¿Por qué quiso ser médico?
No conozco un por qué, aunque sí sé que es la profesión para la que nací y que da sentido a mi vida.
¿Por qué eligió la Alergología?
La elección de la especialidad, para mí que había terminado la de Neumología, fue fruto de lo que me ofrecía como posibilidad para investigar en el territorio de una disciplina nueva.
¿Quiénes fueron sus maestros?
He tenido la suerte de tener magníficos maestros, tanto en el aspecto profesional como humano. No escribiré una lista porque me dejaría a alguno; ellos, en especial los que ya no están, saben de mi agradecimiento y que los llevo en mi corazón.
¿Qué le enseñaron?
Lo que más valoro, aparte de transmitirme las enseñanzas científicas y su experiencia, es el haberme inculcado un concepto de moralidad y generosidad para con los pacientes.
¿Recuerda a su primer paciente alérgico?
Siento no tener ese recuerdo en mi extenso álbum.
¿Cómo era la Alergología cuando comenzó?
Era diferente, tal vez con más arte que ciencia, porque éramos los primeros exploradores en un nuevo mundo (ya que pertenecí a la primera promoción de MIR en Alergología).
¿Qué ha cambiado más en la especialidad desde entonces?
Ahora, la especialidad adolescente de mis primeros años ya es adulta y, por tanto, con un lugar bien definido en el organigrama sanitario.
¿Cómo deja la Alergología a las nuevas generaciones?
Con unos conocimientos impensables hace cuarenta años para beneficio en la precisión de diagnóstico y expectativas de tratamiento.
¿Cómo ha cambiado el paciente alérgico?
Creo que está mejor formado para entender las circunstancias de su padecimiento y el modo de colaborar para llevar a buen puerto su control clínico.
¿Y la relación médico-paciente?
No debe ser diferente por el paso del tiempo si ambos muestran el respeto y confianza necesarios, en esta relación humana más que en ninguna otra.
¿Por qué han aumentado tanto las alergias?
Aunque en algunos casos han aumentado como fruto de contaminantes ambientales, aditivos alimentarios, etc, lo cierto es que también se diagnostican millares de casos de los que anteriormente no se tenía conocimiento de la etiología de la enfermedad.
¿Qué ha significado ALERGOSUR para usted?
Ha sido la casa común donde nos hemos encontrado los compañeros y el aula en la que hemos compartido nuestro estudio y experiencias profesionales.
¿Qué congreso recuerda especialmente?
Los dos que tuve el honor y la responsabilidad de organizar en Jaén, concurriendo la circunstancia en ambos de que tuvieron una mayor proyección en su convocatoria porque el primero tuvo carácter nacional y en él se pusieron las bases de la investigación en Aerobiología y el segundo fue un Simposium Internacional sobre el polen de olivo.
¿Alguna anécdota que aún le haga sonreír?
Una paciente jovencita que solicitó una revisión urgente. Acudió a la consulta con su madre, la cual, casi antes de que pudiese preguntar qué le pasaba, muy alterada me reprochó: Pues lo puede ver usted, o yo se lo digo: “Que por la vacuna del polvo que le mandó tiene una barriga de cinco meses”. …¡Ahí va eso!
¿Cómo ve el futuro de la especialidad?
Magnífico en cuanto al nivel científico, en cambio, me preocupa la falta de dotación y medios para desarrollar los avances de los nuevos conocimientos y su aplicación al diagnóstico y tratamiento. Es como tener un coche de alta gama circulando por un carril a la velocidad de una bicicleta.
¿Qué papel tiene la IA y los nuevos tratamientos?
Como magnífica biblioteca que contiene y enlaza conocimientos, perfecto; en cambio, está por ver esa parte de la sensibilidad del médico que percibe en la mirada del paciente, en su jadeo al respirar… y que sea capaz de transmitir algo importantísimo en nuestra profesión: humanidad, confianza, ánimo.
¿Un consejo para los pacientes alérgicos?
Como para cualquier tipo de paciente, le diré que ante un frío informe clínico, pregunten lo que no refleja el papel, porque su mejoría depende de un trabajo entre dos partes: el paciente y nosotros, los sanitarios.
¿Un mensaje para los jóvenes alergólogos?
Que, como dije en el acto de mi reciente intervención en la reunión de ALERGOSUR en Jaén, nunca olviden que los médicos somos piedras angulares en la arquitectura de la vida y de la felicidad de las personas que acuden a nosotros necesitando ayuda.
¿Y otro para sus compañeros de ALERGOSUR que acaban de celebrar el 54 Congreso de Jaén?
Mi satisfacción como jiennense por el éxito del 54 Congreso y agradecimiento a los organizadores por su excelente trabajo.
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¿Un libro? “El médico” de Noah Gordon.
¿Una canción? Desencadenando melodías.
¿Una película? Doctor Zhivago.
¿Un lugar al que siempre vuelve? El espigón del viejo muelle de Rota.
¿Un viaje pendiente? A San Petersburgo.
¿A quién admira? A Juan Sebastián Elcano.
¿Un consejo que no olvida? El que se humilla, será ensalzado y el que se ensalza, será humillado.
¿Un descubrimiento que le habría gustado vivir? La penicilina.
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Además de su trayectoria médica, el Dr. Victoriano Peralta ha desarrollado una amplia obra como escritor, con títulos como Cuentos del circo, Stellae, Vincerò!, A Sotavento, La casa a barlovento, Cientouna o Hieronymus.
Puede conocer más sobre su obra literaria pinchando aquí.



