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Listado de la categoría: Historia ALERGOSUR

“La Alergología de hoy día y la del futuro es maravillosa. Disponemos de mejores herramientas diagnósticas y terapéuticas”

19/10/2026/en Congreso, Entrevista, Historia ALERGOSUR, News, noticias de la asociación, SEAIC/por Maria Conde

Entrevista al Dr. Pedro Guardia Martínez

En diciembre, el doctor Pedro Guardia Martínez se jubiló tras más de tres décadas vinculado al Servicio de Alergología del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, uno de los servicios de referencia en Alergología en España. Allí se formó como alergólogo y llegó a dirigir la Unidad de Gestión Clínica de Alergología desde 2009 hasta 2025, además de contribuir a la formación de numerosos residentes. Antes, durante sus primeros años de ejercicio, trabajó en el Hospital El Tomillar, entre 1988 y 1992.

Licenciado y doctor en Medicina por la Universidad de Sevilla y especialista en Alergología, fue profesor asociado del Departamento de Medicina y centró buena parte de su trabajo en la inmunoterapia y la anafilaxia, dos áreas clave en el abordaje de las enfermedades inmunoalérgicas. A lo largo de su carrera ha unido la asistencia, la docencia y la investigación, con participación en libros, guías clínicas españolas, informes técnicos, más de 40 publicaciones indexadas en PubMed y más de 200 comunicaciones a congresos nacionales e internacionales.

Ahora vive el tiempo de otra manera: más despacio, más cerca de los suyos, con viajes pendientes, libros por leer, amigos con los que seguir compartiendo la vida y días junto a su mujer, sus hijos y sus nietos. Y con mucho mar. Siempre el Atlántico, frente al faro de Trafalgar, en Los Caños de Meca (Cádiz), quizá uno de sus lugares favoritos del mundo.

Expresidente de Alergosur entre 2017 y 2021 y miembro durante 16 años del Comité de Inmunoterapia de la SEAIC —cuatro de ellos como presidente—, repasa en esta entrevista su trayectoria, la evolución de la especialidad y una forma de entender la Medicina centrada en escuchar al paciente, llegar al origen de la enfermedad y ofrecer el tratamiento más adecuado. Habla de todo ello con el optimismo de quien mira atrás con gratitud y hacia delante con la convicción de que la Alergología debe seguir siendo activa, rigurosa y clínica.

¿Por qué quiso ser médico?
Pues la verdad, desde pequeño tuve una inclinación hacia la Medicina, sin haber nadie en mi familia del sector sanitario. Solicitaba por Reyes regalos de anatomía, de química, etc.

¿Por qué eligió la Alergología?
Pues la vida misma, a veces, te depara el camino. Mi inclinación era la de Medicina Interna, pero se cruzó en mi vida la que ha compartido conmigo toda la vida, Ana, mi mujer, hermana pequeña del doctor José Conde. Él me hizo ver la especialidad y realicé la formación en el Servicio de Alergología del Hospital Universitario Virgen Macarena. Desde un primer momento me alucinó la capacidad de tener una atención clínica y la de investigar la causa etiológica de la enfermedad alérgica, lo cual durante años he tratado de inculcar a nuestros residentes.

¿Quiénes fueron sus maestros?
El doctor José Conde y sus compañeros de viaje en el desarrollo de la escuela sevillana de la Alergología, los doctores Joaquín González Pol y Antonio Chaparro.

¿Qué le enseñaron?
Que la Medicina y su práctica se centran en el paciente, que hay que oírlo y saberle realizar una adecuada historia clínica, de la cual debemos sacar los datos esenciales que nos deben orientar a qué enfermedad presenta la persona y qué procedimientos diagnósticos y terapéuticos son los más apropiados para abordar la enfermedad. Me inculcaron, a mí y a todos los que con ellos nos hemos formado, que la empatía con el paciente es básica y esencial y que hay que resolver los problemas que el enfermo presenta, es decir, resolverle los problemas. Por ello, en nuestro hospital, durante mi periodo de jefatura, hemos intentado desarrollar toda la línea de tratamiento activo de la enfermedad alérgica, no solo con la inmunoterapia con alérgenos, sino en áreas como la alergia a alimentos y las reacciones adversas a medicamentos, desarrollando unidades específicas de estos procedimientos.

¿Recuerda a su primer paciente alérgico?
Siendo sincero, no. Comencé como alumno interno en 6º de Medicina y durante ese periodo fue cuando tuve el primer contacto con el paciente alérgico, pero no recuerdo el “paciente 0”.

¿Cómo era la Alergología cuando comenzó?
Radicalmente diferente a como es en la actualidad. Hay una parte que no ha cambiado, la centrada en la anamnesis y examen físico, pero, salvo eso, poco se parece. Ha cambiado el perfil clínico, con incrementos de patologías como las reacciones adversas a alimentos y medicamentos, esofagitis eosinofílica, etc. También ha variado el abanico de procedimientos diagnósticos: seguimos utilizando el test cutáneo, pero actualmente no podemos sustentar un diagnóstico, y menos una terapia, solo en un test cutáneo. Debemos perfilar claramente al paciente y para ello el diagnóstico por componentes alergénicos es fundamental, y nuestro servicio ha sido uno de los pioneros en implantarlo en la rutina asistencial.

¿Y qué avances destacaría en el tratamiento?
En la parcela terapéutica viví el desarrollo de la terapia con los corticoides inhalados/tópicos, que cambiaron radicalmente el control del paciente asmático y rinítico. No digamos de la inmunoterapia alergénica, que es una herramienta terapéutica esencial en gran parte de nuestros pacientes, pero en la que he vivido en primera persona, como mis compañeros y amigos Laureano Fernández, Carmen Moreno y Carmen Vidal, la modificación de las pautas, desde la primera agrupada, la “Romana”, hasta la actualidad. Cambios en los tipos de alérgenos, de usar exclusivamente extractos depot a casi dejar de usar este tipo de extracto y ser cambiados por los modificados, que nos han aportado un mejor control de nuestros pacientes. Asimismo, en el área terapéutica, la llegada de los biológicos está cambiando la vida a muchos pacientes con cuadros más graves y de difícil control de su enfermedad.

¿Cómo deja la Alergología a las nuevas generaciones?
Creo que he tratado de hacerles ver que hay que estudiar a diario, que hay que, como durante toda mi trayectoria docente en la facultad, oír primero al paciente, luego explorarlo, pensar qué puede tener y luego pedir las adecuadas pruebas complementarias. Sinceramente, creo que la Alergología de hoy día y la del futuro cercano es maravillosa. Disponemos de mejores herramientas diagnósticas y terapéuticas para ofrecer una asistencia completa y de calidad a nuestros pacientes. Dicho esto, sí debo decir que siempre les he transmitido a mis residentes y compañeros que, si nuestra práctica se limita a una atención “sin complicarnos” la vida, mal iríamos. Debemos abordar el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes complejos. Una alergia a alimentos hay que diagnosticarla y llegar al tratamiento activo de ella con los procedimientos de inmunoterapia con alimentos y las desensibilizaciones a medicamentos, no solo recomendar, en casos, la evitación cuando con un tratamiento podemos solucionar la enfermedad.

¿Cómo ha cambiado el paciente alérgico?
La noche y el día. Recuerdo cuando, hace más de 35 años, le planteamos a la empresa líder, Abelló, que teníamos pacientes polínicos a los que les practicábamos test cutáneos y todos los pólenes salían positivos, cuando seguían presentando síntomas solo de mitad de abril a mitad de junio. De esa pregunta clínica surgió el estudio de los panalérgenos, que son hoy día básicos para explicar no solo los fenómenos de reactividad cruzada, sino cuadros de alergia a alimentos, por ejemplo. Tenemos unos pacientes mucho más complejos, como decíamos, “que no se han estudiado los tratados de Alergología”, con múltiples manifestaciones y sensibilizaciones y complejidad en su manejo diagnóstico y terapéutico.

¿Y la relación médico-paciente también ha cambiado?
Es otro aspecto que ha cambiado. Los pacientes, en gran medida, vienen con información sobre su proceso, cómo diagnosticarse y tratarse, que obtienen a través de internet, hasta hace poco, y hoy por IA, lo cual hace más “compleja” su atención, que, junto con el cambio del perfil del paciente, hace más complicada nuestra práctica clínica habitual. Se ha pasado de una relación paterno-filial —se hace lo que yo digo y creo como médico— a una en la que hay que dialogar con un paciente “pseudoformado”. 

¿Por qué han aumentado tanto las alergias?
No soy un experto en epidemiología, pero, a mi criterio, gran culpa debe tener el cambio en los estilos de vida, tanto en la falta de exposición temprana a alérgenos ambientales, alimentarios y bacterianos, como la contaminación, la plantación en las grandes ciudades de árboles altamente alergénicos, como el plátano de sombra. También hay un tipo de vida, con comidas preelaboradas, horarios, estrés, etc., que favorece la desregulación inmunoinflamatoria, alterando la microbiota precozmente como posible inicio de todo el proceso.

¿Qué ha significado ALERGOSUR para usted?
Parte esencial de mi vida profesional, habiendo formado parte de diversas juntas directivas, presididas por el doctor Francisco Guerra, en un primer lugar; luego, con el doctor Manuel Díaz y, finalmente, durante mi periodo de presidente. He vivido la transformación de una sociedad del sur de España, en la que junto a Andalucía estaban Murcia, Extremadura, Canarias, Ceuta y Melilla, a lo que actualmente somos: referente en nuestro país, con una sociedad fuerte en lo profesional y en lo societario, en la que nos reunimos anualmente algo más que compañeros, amigos, y lo cual ha quedado muy de manifiesto en la reciente reunión de Jaén. Obviamente, toda sociedad tiene periodos mejores y peores, pero siempre ha prevalecido el bien común. Junto a los compañeros citados anteriormente, no puedo dejar de nombrar a dos personas que, en un momento complicado, apostaron por el futuro de Alergosur: mis amigos los doctores Fernando Florido y Alfonso Miranda.

Presidió ALERGOSUR entre 2017 y 2021. ¿Qué recuerda de aquella etapa?
Pues, inicialmente, dura. Pudo suponer un cisma en la sociedad; la candidatura que presenté ganamos por pocos, muy pocos votos de diferencia, pero el trabajo diario y la confraternización con todos los socios, a mi criterio, recondujo la situación. Tras el inicio fue agradable y se consiguieron reuniones con la Administración y, preferentemente, que se iniciara la ampliación de las plantillas y ofertas de puestos de trabajo. Finalizamos el mandato en plena pandemia y hubo que prolongar un año nuestro periodo. Al acabar me solicitaron que continuase, pero siempre he creído que hay que dar paso a las nuevas generaciones, que son magníficas y extraordinariamente preparadas.

¿Qué congreso recuerda especialmente?
Todos son una reunión científica, pero de amigos. Pero debo decir que la reunión que se realizó en Sancti Petri (Cádiz) por el grupo liderado por Paco Moreno siempre la recuerdo.

¿Alguna anécdota que aún le haga sonreír?
Sí, pero no debo hacerlo en público. Una reunión en Sevilla con Fernando Florido y Alfonso Miranda, siempre que la recuerdo me aflora una sonrisa.

¿Cómo ve el futuro de la especialidad?
Magnífico, siempre que se opte por una alergología activa, de solucionar los problemas del paciente, y no contemplativa: hacer un diagnóstico básico y poner un tratamiento con biológico de entrada, sin tratar el origen de la enfermedad, que a veces supone un abordaje más complejo, pero con el tiempo más efectivo y eficiente, coste-efectivo para el paciente y para el sistema sanitario.

¿Qué papel tiene la IA?
La IA ha venido para quedarse. Nosotros, en nuestro servicio, en colaboración con nuestra Unidad de Innovación del HUV Macarena, hemos desarrollado diversos aspectos con ella. Creo que es una herramienta que, correctamente empleada y utilizada, nos va a aportar mucho a nuestra especialidad.

¿Y los nuevos tratamientos?
Con respecto a los nuevos tratamientos, opino lo mismo: hay que utilizarlos cuándo y cómo deben ser empleados, pero no podemos obviar que hay que llevar a cabo un correcto diagnóstico del origen de la enfermedad y, en función de ello, plantear la mejor opción terapéutica. Esta, a día de hoy, en gran parte de nuestras patologías, es la inmunoterapia con alérgenos. Los biológicos tienen una clara y concisa indicación y no deberían ser usados como primer escalón de tratamiento. Hay patologías que requieren un uso compartido de ambas herramientas terapéuticas, en aras de conseguir una mejor seguridad y eficacia.

¿Un consejo para los pacientes alérgicos?
Que consulten con su especialista en enfermedades alérgicas, el alergólogo o la alergóloga, y que, una vez valorados, sigan fielmente sus recomendaciones.

¿Un mensaje para los jóvenes alergólogos?
Que estudien a diario, que amen a su especialidad y que den respuesta a los alérgicos.

¿Y otro para sus compañeros de ALERGOSUR que acaban de celebrar el 54 Congreso de Jaén?
Que sigan con el espíritu científico y societario tan alto como el que hemos disfrutado.

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¿Un libro? Pues le voy a decir dos: el último que estoy leyendo, Sevilla, biografía de la ciudad dorada, de Eva Díaz, y El nombre de la rosa, de Umberto Eco.
¿Una canción? Ana, de Ismael Serrano.
¿Una película? Un pez llamado Wanda.
¿Un lugar al que siempre vuelve? Los Caños de Meca, en Cádiz, y Granada.
¿Un viaje pendiente? Japón.
¿A quién admira? A Ana, mi mujer, por ser una compañera de vida y ejemplo de esfuerzo y dedicación a sus alumnos. A mis padres, que han sido un ejemplo de trabajo y constancia. A nivel profesional, a mi segundo padre, Pepe Conde.
¿Un consejo que no olvida? Pues dos: “Sé siempre tú, haz y di lo que piensas” y “Trata de ser feliz cada día de tu vida y trata de hacérsela, de igual modo, a los que te rodean”.
¿Un descubrimiento que le habría gustado vivir? Aunque no de nuestra especialidad, el tratamiento definitivo del cáncer.

 

 

https://alergosur.es/wp-content/uploads/20832-1-scaled.jpg 1707 2560 Maria Conde http://alergosur.es/wp-content/uploads/LOGO-ALERGOSUR-05-ok-300x177.png Maria Conde2026-10-19 11:17:092026-10-19 11:46:35“La Alergología de hoy día y la del futuro es maravillosa. Disponemos de mejores herramientas diagnósticas y terapéuticas”

“Alergosur empezó siendo una pequeña familia y se ha convertido en una gran familia”

18/06/2026/en Congreso, Entrevista, Historia ALERGOSUR, noticias de la asociación/por Maria Conde

Entrevista al Dra. Sergia Cruz Granados

La doctora Sergia Cruz Granados se jubiló en septiembre de 2025 tras más de tres décadas dedicada a la Alergología, la mayor parte de ellas en el Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería. Natural de Albox y residente en Almería desde los 13 años, estudió Medicina en la Universidad de Granada y se especializó en Alergología en el Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, donde reali

zó el MIR entre 1987 y 1990.

Doctora en Medicina por la Universidad de Sevilla, realizó su tesis doctoral bajo la dirección de los profesores José Conde Hernández y Martín Navarro Merino, dos figuras importantes en su formación. Ha desarrollado una amplia trayectoria asistencial, científica y docente, con participación en cursos, talleres, congresos, publicaciones, capítulos de libros y ensayos clínicos. Miembro de Alergosur y de la SEAIC, ha sido también vocal en la Junta Directiva de Alergosur y miembro del Comité de Alergia a Himenópteros de la SEAIC.

En esta entrevista repasa su trayectoria profesional, el recuerdo de sus compañeros y el inicio de una nueva etapa que resume así: “Ahora soy dueña de mi tiempo, vivo el día a día sin pensar en el trabajo, sin depender del reloj y disfruto de largos paseos por la playa y por el campo, con más tiempo para la lectura y, sobre todo, para estar con mi familia y mis amigos”.

¿Por qué quiso ser médico?
Desde el bachillerato ya elegí ciencias, que siempre me habían gustado, y finalmente me decidí por estudiar Medicina.

¿Por qué eligió la Alergología?
Al aprobar el MIR tenía claro elegir una especialidad médica y me surgió la curiosidad por la Alergología, ya que era algo desconocido para mí y supongo que para todos los estudiantes de mi época, porque entonces no existía como asignatura en la facultad. Y no me equivoqué en abso

luto.

¿Quiénes fueron sus maestros?
Recuerdo con gran cariño al doctor José Conde Hernández, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, mi maestro desde los años en que inicié la residencia. Recuerdo su calidad humana, su apoyo y estímulo constante, su rigor científico y sus inestimables consejos. Mi agradecimiento también a todos mis adjuntos durante mis años de residencia por compartir sus conocimientos, su experiencia y tantas enseñanzas.

¿Recuerda a su primer paciente alérgico?
No recuerdo a un primer paciente concreto, pero sí aquellos años de residencia en los que empecé a descubrir la especialidad y a interesarme cada vez más por la Alergología.

¿Cómo era la Alergología cuando comenzó?
Cuando comencé, la Alergología era algo desconocido para mí y supongo que para todos los estudiantes de mi época, porque entonces no exis

tía como asignatura en la facultad. Al comenzar mi residencia, Alergosur era una pequeña familia; de hecho, las reuniones anuales se celebraban conjuntamente con los alergólogos de Extremadura. Yo asistí a mi primera reunión en 1988, celebrada en Badajoz, y entonces se denominaba AISUR, Asociación de Alergólogos e Inmunólogos del Sur. 

¿Qué ha cambiado más en la especialidad desde entonces?
A lo largo de todos estos años he ido viendo cómo ha ido cambiando la especialidad, el aumento de las enfermedades alérgicas, que afectan hasta a un 25% de la población, y el perfil de los pacientes alérgicos.

¿Cómo deja la Alergología a las nuevas generaciones?
La Alergolog

ía ha experimentado una importante evolución en las últimas décadas. El estudio del exposoma, el diagnóstico molecular, los biomarcadores, los tratamientos biológicos, así como la alergología de precisión o personalizada, se han incorporado progresivamente y hoy forman parte esencial en la práctica clínica de nuestra especialidad.

¿Cómo ha cambiado el paciente alérgico?
Los pacientes presentan una mayor complejidad. Actualmente, por ejemplo, un paciente alérgico al polen, además de sus síntomas respiratorios, como rinitis o asma, suele presentar al mismo tiempo otras enfermedades alérgicas, como alergia a alimentos o dermatitis atópica.

¿Por qué han aumentado tanto las alergias?
Hay que tener

en cuenta el impacto que tienen en las enfermedades alérgicas respiratorias factores como la contaminación y el cambio climático. Ambos factores están contribuyendo a una mayor agresividad del polen y a una mayor duración e intensidad de los síntomas. Enfermedades como la esofagitis eosinofílica han aumentado su incidencia en los últimos años debido a los factores ambientales y los hábitos de vida. 

¿Qué ha significado Alergosur para usted?
Las reuniones de Alergosur me han brindado la oportunidad de poner al día mis conocimientos, compartir los avances diagnósticos y terapéuticos, intercambiar experiencias entre compañeros y crear vínculos de amistad. A lo largo de los años h

e visto cómo Alergosur se ha ido convirtiendo en una gran familia y cómo los servicios de Alergia en toda Andalucía han ido aumentando en cuanto al número de adjuntos y residentes.

¿Qué congreso recuerda especialmente?
Recuerdo mi primer congreso, de R1 recién incorporada al servicio. Fue un congreso de la EAACI en Palma de Mallorca.

¿Cómo ve el futur

o de la especialidad?
Es cierto que ha habido una mejora muy importante en nuestra capacidad para diagnosticar a los pacientes y en tratamientos más eficaces basados en una medicina personalizada. La Alergología de precisión permite ofrecer tratamientos más eficaces y personalizados en función de las características de cada paciente.

¿Qué papel tiene la IA y los nuevos tratamientos?
La IA puede ser una herramienta muy potente de apoyo clínico y de investigación.

¿Un consejo para los pacientes alérgicos?
Que confíen en los avances de la especialidad y en la posibilidad de contar hoy con mejores diagnósticos y tratamientos más efi

caces y personalizados.

¿Un mensaje para los jóvenes alergólogos?
Mantener siempre la ilusión y la curiosidad por seguir aprendiendo y la empatía con los pacientes.

¿Y otro para sus compañeros de Alergosur que acaban de celebrar el 54 Congreso de Jaén?
A todos mis compañeros de Alergosur y a la Junta Directiva, muchísimas gracias por rendirme este entrañable homenaje en la 54 Reunión celebrada en Jaén. Gracias a todos mis compañeros de Alergosur por tantos años de aprendizaje, exp

eriencias y reuniones científicas compartidas. Ha sido un placer crecer profesionalmente junto a todos ellos. Me llevo amistades y grandes recuerdos.

¿Un libro? El fin es mi principio, de Tiziano Terzani.
¿Una canción? Imagine, de John Lennon.
¿Una película? Figuras ocultas, de Theodore Melfi.
¿Un lugar al que siempre vuelve? Asturias.
¿Un viaje pendiente? Egipto.
¿A quién admira? Carmen de Burgos.
¿Un consejo que no olvida? El éxito se alcanza con el esfuerzo día a día.

Compañeros del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.
Compañeros del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.
Sociedad de Alergólogos e Inmunólogos del Sur.
Las doctoras Sergia Cruz Ganados, Carmen Moya y Carmen Moreno.
Las doctoras Sergia Cruz Ganados, Carmen Moya y Carmen Moreno.

Congreso SEAIC Granada.
Congreso SEAIC Granada.

https://alergosur.es/wp-content/uploads/IMG-20260527-WA0054-e1781723193554.jpg 129 255 Maria Conde http://alergosur.es/wp-content/uploads/LOGO-ALERGOSUR-05-ok-300x177.png Maria Conde2026-06-18 09:01:412026-06-18 09:01:41“Alergosur empezó siendo una pequeña familia y se ha convertido en una gran familia”

Homenaje a los socios eméritos de ALERGOSUR

27/05/2024/en Historia ALERGOSUR, noticias de la asociación/por Maria Conde

Antonio Chaparro, Joaquín González Pol, Ana de la Calle, Carmen Moreno, Teresa González, Francisco Anguita, Blanca Saenz de San Pedro, Hortensia Calderón, Manuel Díaz, Isidoro Fernández, Francisco Toledo y Laureano Fernández-Tavora.

ALERGOSUR ha querido rendir homenaje este fin de semana, durante la celebración de su 52 Congreso en Granada, a los eméritos de esta sociedad científica: los alergólogos más veteranos que ya no están en activo. Estas son las palabras que la doctora Cesárea Sánchez Hernández les dedicó a todos ellos.

“En nombre de ALERGOSUR quiero agradecer vuestro trabajo, compromiso, buen hacer, vuestra generosidad de habernos transmitido vuestros conocimientos cuando antes no teníamos tanto Internet, ni tantas redes. Vosotros nos comunicabais lo que habíais aprendido y eso nunca será lo suficientemente agradecido por nuestra parte. Una de las cosas que siempre me gustó y que el Dr. Laureano siempre me transmitió es que la medicina es ciencia y es arte. Y eso nunca lo debemos olvidar. Y es verdad. Veo que vuestro legado perdura, vuestro ejemplo siempre está ahí y en muchos momentos lo recordamos, en muchos. Así que Hortensia, Blanca, Isidoro, Paco, Manolo y Laureano gracias por haber venido y esperamos, y además me consta, que esta parte de vuestra vida la estáis viviendo con la misma intensidad y la misma pasión con la que vivisteis vuestra profesión. Muchas gracias”

https://alergosur.es/wp-content/uploads/Socios-Emeritos-Alergosur.jpeg 1200 1600 Maria Conde http://alergosur.es/wp-content/uploads/LOGO-ALERGOSUR-05-ok-300x177.png Maria Conde2024-05-27 16:38:282024-05-27 16:38:28Homenaje a los socios eméritos de ALERGOSUR

Entrevista a Antonio Chaparro Martínez, médico internista y alergólogo, uno de los fundadores de ALERGOSUR

26/05/2024/en Historia ALERGOSUR, noticias de la asociación/por Maria Conde

“El alergólogo tiene que realizar un buen diagnóstico, un buen pronóstico y un buen tratamiento para hacer una buena medicina”

Durante 32 años, de 1975 a 2006, de lunes a viernes, ejerció con dedicación la misma labor. A las diez de la mañana subía a la azotea del Hospital Universitario Virgen Macarena a recolectar los pólenes concentrados en Sevilla. Recogía el porta, lo teñía, examinaba las muestras bajo el microscopio y realizaba el conteo. Cuando empezó esta tarea de interés científico y básica para los pacientes alérgicos, archivaba todos los datos. Cuando se jubiló, los divulgaba en la red polenes.com y en el teletexto del hospital.

Es Antonio Chaparro Martínez, natural de Usagre (Badajoz). Médico Internista y alergólogo. Nos recibe en el despacho de su casa. Mires donde mires hay un recuerdo: la orla de Medicina, la cabeza frenológica de Cubí de la Cartuja y la mesa donde continúa estudiando, regalo de uno de sus maestros: el profesor D. José Cruz Auñón, quien se dedicó con entusiasmo al estudio de las enfermedades del aparato respiratorio, a los temas de alergia y particularmente a los problemas relacionados con el asma bronquial. Así nos cuenta, el doctor Chaparro, uno de los fundadores de la Sociedad Andaluza de Inmunología y Alergia (ALERGOSUR), como fueron los comienzos de esta especialidad.

“Al Dr. Antonio Chaparro Martínez, que me enseñó a ser médico y alergólogo”. Así reza la dedicatoria de la tesis de José Carlos Orta Cuevas titulada Aportación al estudio de la importancia de los aditivos alimentarios en urticaria crónica y urticaria aguda recidivante presentada en 1991 para optar al grado de Doctor en Medicina y Cirugía. ¿Por qué quiso ser médico?
Desde mis años jóvenes, consideré que la mejor manera de ser solidario con nuestros semejantes, sobre todo, cuando pierden la salud.

¿Y alergólogo?
Bueno, eso fue por el ambiente en el que me crié. En tercero de Medicina entré en la Cátedra de D. José Cruz Auñón, un entusiasta de la alergia, el primero que empezó en España y, sobre todo, en Andalucía.

¿Quiénes fueron los maestros que más le marcaron?
Dos Pepes. D. José Cruz Auñón y D. José Conde Hernández.

¿Qué le enseñaron en la medicina y en la vida?
A respetar y tratar a todo el mundo por igual.

“En tercero de Medicina entré en la Cátedra de D. José Cruz Auñón, un entusiasta de la alergia, el primero que empezó en España y, sobre todo, en Andalucía”

El Hospital Universitario Virgen Macarena abrió sus puertas en 1974, denominándose entonces Hospital Clínico de la Facultad de Medicina, heredero del antiguo Hospital de Las Cinco Llagas. ¿Cómo vivió aquel día?
De una manera azarosa. El jefe del hospital, D. José Chamizo, no había previsto quien estaría de guardia esa noche cuando iban a hacer el traslado de los pacientes al hospital Clínico Virgen Macarena. Había hecho los turnos para el día siguiente, pero no para ese día. Entonces, D. José Conde, dijo: ‘Bueno, ¿qué pasará esta noche, cuando estén aquí los pacientes y uno se ponga malo? ¿Quién los atenderá?’ El director contestó que no se había dado cuenta. Entonces dijeron: pues ya está: Antonio Chaparro y Rafael Mestre. Era 4 de diciembre. Hacía un frío a rabiar. Tenían la calefacción muy alta. Entonces teníamos a los pacientes que se ahogaban. No paramos en toda la noche. Así que lo recuerdo como si fuera ahora mismo.

“Uno de los pacientes que más me llamó la atención fue uno que decía que era alérgico al pelo del cerdo”

¿Recuerda a su primer paciente alérgico?
Sí. Ha habido varios. Pero uno de los que más me llamó la atención fue uno que decía que era alérgico al pelo del cerdo. Me dijo que cuando entraba en la cochinera le entraba asma. Le dije: “No, mire usted. Las cochineras lo que dan es muy mal olor y eso aumenta la hiperactividad bronquial, pero los cochinos y los cerdos lo que hay es que tenerlos muy limpios porque son los animales que tienen la identidad genética más parecida a los hombres”. De hecho, en la investigación a los aloinjertos lo que se utilizan son los cerdos. Así que alergia a pelo de cerdo, no. Entonces, no se sabía de alergia. La gente decía: “que me ahogo, que me ponga usted una inyección de Urbasón, pero tú ya tratabas de investigar la causa. Preguntábamos: ‘¿A usted alguna vez le han salido ronchas también? ¿A usted con algún alimento…?’ Contestaban: ‘Ah, pues sí’ Pues usted lo que tiene es una alergia, la están tratando asintomáticamente. Así que mañana la quiero ver en el servicio.

¿Cómo era la relación médico-paciente?
Ha cambiado y no tiene parangón con lo que había antes. Cuando estábamos en las guardias y veíamos a un paciente con un dolor, con una angina, nosotros mismos cogíamos los carritos. No esperábamos a que llegara el celador. Esa empatía que teníamos los médicos con los pacientes, eso desgraciadamente, ha desaparecido. No culpo a nadie, pero probablemente la masificación y la falta de médicos tengan algo que ver.

La alergia afecta hoy a 2,5 millones de andaluces. Como uno de los primeros alergólogos andaluces. ¿Cómo fueron los comienzos de la especialidad?
Los comienzos fueron en ciertos servicios, cátedras aisladas como la del profesor D. José Cruz Auñón. Creó una excepción a la que íbamos nosotros. De esta manera, el resto de los servicios nos veían como bichos raros. Nos decían ustedes ven a alérgicos y eso ¿qué es? Así surgió. Hablamos de 1968. Como especialidad oficial no se reconoció hasta el año 82, que fue cuando empezaron a entrar los primeros MIR.

Trabajó en el servicio de Alergia del Hospital Virgen Macarena, pionero en Andalucía y en España: ensayos clínicos, estudios epidemiológicos, investigación inmuno-alergológica ¿Por qué han sido referentes en esta especialidad?
Porque éramos una serie de médicos, en la que nos incluimos varios, que nos dedicábamos a la enseñanza, a la docencia, a la asistencia y a la investigación con cuerpo y alma, sin reparar en horas. Si había que dedicarle las 24 horas del día, lo hacíamos.

Durante 32 años contó los pólenes de lunes a viernes. ¿Echa de menos el captador de pólenes que mide por m3 de aire la concentración de granos de pólenes que causan alergia?
Hombre, lo echo de menos. No cabe duda, pero soy consciente de que hay que dar paso a las nuevas generaciones. De hecho, lo están haciendo igual o mejor. Tengo un periódico que indica que el único que hace ahora mismo en Sevilla es D. José Carlos Orta Cuevas.

“Los comienzos de la alergia fueron en ciertos servicios, cátedras aisladas como la del profesor D. José Cruz Auñón”

¿Con qué precisión mide dicha veleta el aire?
La veleta es un fiel reflejo de la cantidad de aire que pasa por nuestros pulmones: El aparato está graduado para que por el agujerito que tiene entre un volumen de aire que se multiplica por una serie de parámetros. Así, en el porta que nosotros luego miramos en el microscópico, está reflejado el mismo volumen de aire que entra en el aparato respiratorio, en los bronquios.

¿Recuerda algún récord histórico de granos de gramíneas?
Sí. Ese récord histórico fue en mayo de 2001. Llegamos a 911 por día cuando en las gramíneas el índice de reactividad que está establecido son 50. Había casi 1.000 pues ya se pueden imaginar lo que se superó.

Muchas veces vio cómo subían las concentraciones de plátanos de sombra. Sabemos que llegó a contar 1.200 en la Avenida Carlos III. ¿Es así?
Sí. Llegué a contar 1.200 individuos de la misma especie, que eran los plátanos de sombra, en la avenida Carlos III, lo cual sumados a los que ya habían puesto previamente en la calle Torneo, hizo que hubiera una incidencia elevadísima del plátano. Hasta entonces, al plátano no se le daba trascendencia ninguna. A lo que hay que añadir otra particularidad. El plátano de sombra se vuelve más agresivo cuando crece en áreas altamente contaminadas debido al aumento del tráfico y la circulación en su entorno. En otras palabras, la presencia de granos de polen era mayor y su agresividad se incrementaba debido al aumento de las proteínas de defensa. De manera similar a los animales, los árboles también se defienden, como todo.

Es uno de los veteranos y fundador de la Sociedad Andaluza de Inmunología y Alergia ¿Cuándo y por qué se fundó ALERGOSUR?
Aunque ya había habido algunos brotes, históricamente, ALERGOSUR fue fundada en 1978. Habíamos tenido dos o tres reuniones previas. La primera fue en Benalmádena (Málaga) ya que tratábamos de hacer una reunión en cada provincia de Andalucía porque iba a ser una asociación andaluza. Y ya, la definitiva, donde se crearon los estatutos, fue en la reunión de Sevilla, la fotografía que hay publicada del encuentro celebrado en el Puesto de los Monos. Comenzaron los regionalismos. Ya no se hablaba de provincias sino de la región andaluza, la región del País Vasco. Y nosotros decidimos que nos quedábamos atrás. ¡Palante!

Ha asistido a muchos congresos nacionales e internacionales. ¿Recuerda alguno especialmente?
Sí. Hemos estado en Australia, EEUU, en toda Europa, pero el congreso que más recuerdo es el de noviembre de 1979 en Jerusalén. Estuvimos visitando el Huerto de los Olivos. Y, claro, allí todos nos emocionamos mucho y echamos unas lagrimitas. Y D. José Conde y yo decíamos: es que estos olivos están ahora en polinización y tenemos una conjuntivitis alérgica. Aquello quedó grabado.

¿Una anécdota que aún le haga reír?
Íbamos en un taxi hablando español. Estábamos a unos 12 km de Jerusalén cuando, de buenas a primera, el taxista dijo: ‘Señores que estoy entendiendo todo lo que están diciendo’. Y metió la mano en la guantera para enseñarlos la llave de su casa de Toledo. Hablaba un español sefardí perfecto. Dijimos: ‘¡Tierra tráganos!’ Recuerdo que llegamos al Hotel Sheraton y allí vimos a Golda Meir y Moshé Dayán. Fue apoteósico. Eran otros tiempos. Al regresar de allí, nos registraron hasta la suela de los zapatos, porque todavía España no tenía relaciones comerciales con Israel. Tuvimos que estar una noche en París y, después, salimos en dirección a Tel Aviv.

¿Cómo ve el presente y el futuro de la especialidad?
En el presente veo que hay cierto agobio debido a las demoras en las consultas, y el futuro es muy difícil de predecir porque parece ser que ahora hay cierto reparo en mandar a los pacientes al especialista. Cuando las especialidades se han creado para algo y para que te mande el médico de Atención Primaria al especialista tienen que haber transcurrido más de dos o tres años. Entonces: ¿qué falta? Dinero y personal. En España hay muchos más alérgicos de los 2,5 millones. Ha aumentado la población de migrantes, lo que hace que se ensanche el campo de atención, pero los médicos son los mismos.

¿Ayudará la Inteligencia Artificial para seguir avanzando en investigación?
Como tecnología no cabe duda que aportará avances, pero yo me pregunto ¿La IA tiene sentimientos? ¿Empatizará con el paciente como hacíamos nosotros? Es mi gran duda.

 ¿Un consejo para los pacientes alérgicos?
Que vayan al alergólogo que le dará los consejos oportunos para tratar su enfermedad, o por lo menos, tratar de minimizarla. Si no lo cura, por lo menos, que se alivie y tengan un buen tratamiento porque no solo consiste en diagnosticar. Hay que pronosticar y tratar. Y hay muchos métodos de tratamiento cada vez más eficaces, pero eso lo tiene que hacer el especialista. El médico de cabecera, con todo mi respeto, no puede abarcar todas las especialidades. No va a ser nefrólogo, cardiólogo, reumatólogo…

¿Y otro para sus colegas de ALERGOSUR que en este mes celebran el 52 Congreso en Granada?
Mi mensaje a todos los miembros y a todos los compañeros actuales es que no decaigan, que sigan luchando con todas sus fuerzas para conseguir eso que hemos dicho: hacer un buen diagnóstico, un buen pronóstico y un buen tratamiento. Que no decaigan.

Puede ver la entrevista completa en este enlace.

https://alergosur.es/wp-content/uploads/Dr.-Antonio-Chaparro.png 808 1208 Maria Conde http://alergosur.es/wp-content/uploads/LOGO-ALERGOSUR-05-ok-300x177.png Maria Conde2024-05-26 17:12:272024-06-28 12:15:06Entrevista a Antonio Chaparro Martínez, médico internista y alergólogo, uno de los fundadores de ALERGOSUR

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